La universidad pública se cae a pedazos y no es solo por el sueldo
Cuando se habla de conflicto universitario, la discusión siempre termina en los números del salario docente. Y está bien que así sea. Pero hay algo que queda tapado detrás de esa pelea y que merece ser dicho con todas las letras: las universidades nacionales están siendo vaciadas por dentro.
Juan Chade, al frente de ARDU, lo dijo sin vueltas. El problema no es solo lo que cobran los profesores. Es lo que ya no se financia: los laboratorios sin equipamiento, las bibliotecas que no se actualizan, las obras sociales que se desfinancian, los trabajos de investigación y extensión que quedan en el aire, y las becas que directamente dejaron de pagarse.
Y acá viene el dato que duele más: el FONIT, un fondo específico para este tipo de necesidades, no fue recortado. Fue eliminado. “No es por falta de dinero, sino directamente lo eliminaron”, afirmó Chade. No hay ambigüedad en esa frase. Es una decisión política, no una consecuencia de la coyuntura.
Esto nos toca de cerca. La UNLaR tiene presencia en Chilecito y el departamento Famatina. Cada laboratorio que no se equipa es un estudiante riojano que aprende con menos herramientas. Cada beca que se corta es un pibe del interior que quizás no pueda seguir estudiando. Y cada vez que un docente adhiere al paro en el Colegio Preuniversitario San Martín, hay una sola clase que no se da, porque en ese nivel hay un solo profesor por materia. El impacto es directo e inmediato.
La pregunta que hay que hacerse es simple: ¿qué modelo de país se está construyendo cuando se recorta la investigación, se vacían los laboratorios y se eliminan las becas universitarias?
Eso no es ajuste. Es un proyecto. Y sobre ese proyecto, acá en Chilecito, tenemos mucho para debatir. ¿Qué pensás vos?
