Quintela lanza plan de bacheo en medio de la emergencia vial y la presión por el estado de las calles

El gobernador de La Rioja, **Ricardo Quintela**, anunció un plan intensivo de asfaltado y bacheo que se pondrá en marcha el próximo 10 de mayo en toda la provincia, en un contexto marcado por el deterioro de la infraestructura vial, reclamos vecinales y restricciones económicas. La medida busca dar una respuesta política a una problemática que escaló en los últimos meses, especialmente en la Capital.

El anuncio se produce tras un período de lluvias extraordinarias que, según datos oficiales, superaron el promedio anual histórico en apenas tres meses. Este escenario dejó al descubierto no solo el desgaste de calles y avenidas, sino también las limitaciones estructurales en materia de mantenimiento urbano.

Coordinación provincial en un escenario crítico

El plan será ejecutado de manera articulada con el intendente capitalino, **Armando Molina**, y los jefes comunales del interior. La estrategia apunta a una intervención simultánea en todos los departamentos, con el objetivo de recuperar la transitabilidad y reducir riesgos en la circulación.

Desde el Ejecutivo provincial plantean que la iniciativa tiene un carácter integral, no solo enfocado en reparar baches, sino en sostener un esquema de mantenimiento más amplio. Sin embargo, el inicio de las obras está condicionado al fin del ciclo de lluvias, lo que posterga la respuesta inmediata a una demanda que ya lleva meses.

Emergencia vial y contexto económico

El anuncio provincial se inscribe en un marco donde la Capital ya se encuentra bajo Emergencia Vial, decretada por el municipio en enero por un plazo de 150 días. Esa medida implicó la reasignación de recursos y maquinaria exclusivamente a tareas de bacheo, evidenciando la magnitud del problema.

La gestión municipal atribuye la crisis a una combinación de factores: lluvias intensas y recorte de fondos nacionales. En ese sentido, el propio Quintela hizo referencia al contexto económico adverso, pidiendo “comprensión” frente a las dificultades para sostener obras públicas.

Este punto introduce un componente político central: la tensión entre Nación y provincias por el financiamiento de infraestructura. En La Rioja, el deterioro vial se convirtió en uno de los síntomas más visibles de ese conflicto.

Impacto y desafíos de implementación

Si bien el plan promete una intervención a gran escala, su efectividad dependerá de la capacidad operativa y financiera para sostener los trabajos en el tiempo. La experiencia reciente muestra que los operativos de bacheo, aunque necesarios, suelen tener un impacto limitado si no se acompañan de obras estructurales.

Además, el anuncio llega en un momento de alta sensibilidad social, donde el estado de las calles es una de las principales fuentes de malestar cotidiano. En ese marco, la iniciativa también puede leerse como una respuesta política orientada a contener el desgaste de la gestión.

Con más de 90 días de emergencia vial en curso, el plan provincial se presenta como una continuidad y ampliación de las acciones municipales, pero también como una apuesta a recuperar capacidad de gestión en un área clave para la vida diaria de los riojanos.