El gobierno provincial y la empresa minera Vicuña pusieron en marcha el proceso de construcción de un bypass de circunvalación en Guandacol, una obra que lleva años en los reclamos de las autoridades riojanas y que recién ahora parece concretarse. La iniciativa, presentada como un paso estratégico para el desarrollo regional, también expone tensiones de fondo: el rol de las pymes locales en la cadena minera y las exigencias ambientales sobre los proyectos del sector.
Qué se acordó y cuándo arranca
El viernes pasado, autoridades provinciales, municipales y representantes de Vicuña recorrieron los sectores donde se proyecta la obra en el ingreso al Departamento General Felipe Varela. La recorrida tuvo como objetivo evaluar aspectos técnicos y territoriales del proyecto, que contempla la construcción de una vía alternativa para descomprimir el tránsito, mejorar la seguridad vial y facilitar la conectividad en la zona.
El plazo estimado de ejecución es de entre seis y nueve meses. La obra es impulsada en el marco del acuerdo entre el Estado provincial y Vicuña, la empresa a cargo del proyecto minero Josemaría.
Una obra que “la provincia pedía hace tiempo”
El ministro de Industria y Minería, Federico Bazán, fue claro sobre el trasfondo de la iniciativa. “La obra de bypass era una obra que la provincia pedía hace tiempo y tras el encuentro se acordó avanzar rápidamente”, sostuvo ante los medios.
La declaración no es menor: revela que la construcción del bypass no surgió como una propuesta espontánea de la minera, sino como una exigencia histórica del Estado provincial que recién ahora encontró respuesta concreta. Esto pone en evidencia el tipo de negociación que La Rioja mantiene con las empresas del sector: una articulación en la que los beneficios para el territorio deben ser negociados y sostenidos en el tiempo.
Reclamos ambientales y participación de pymes
Más allá de la infraestructura vial, Bazán amplió el alcance del debate hacia dos ejes que generan expectativa en la provincia.
Por un lado, el impacto ambiental. “Trabajamos de manera conjunta para que La Rioja continúe exigiendo el impacto ambiental del camino que utiliza la empresa y de los proyectos mineros que puedan desarrollarse en la provincia”, afirmó el funcionario. La declaración refleja una postura de seguimiento activo por parte del Estado, en un contexto en el que los proyectos mineros de gran escala están bajo la lupa de las comunidades locales.
Por otro lado, el acceso al mercado laboral y comercial para los actores locales. “Estamos impulsando la incorporación de mano de obra local mediante planes de formación específicos y seguimos planteando un reclamo histórico de las pymes riojanas: que los proveedores de la provincia puedan integrarse al proyecto Vicuña para generar más desarrollo económico”, subrayó Bazán.
Este punto es especialmente sensible: la llegada de grandes empresas mineras al territorio riojano no siempre se traduce en derrame económico directo para los actores locales. La demanda de que las pymes provinciales sean proveedoras del proyecto refleja una deuda pendiente en la relación entre la industria extractiva y el entramado productivo regional.
Quiénes participaron
De la recorrida formaron parte el ingeniero Sergio Escudero, de Vialidad Provincial; Pablo Dajmiro, Director de Infraestructura de Vicuña; Gabriela Villegas, Superintendente de Ingeniería Civil; Lucas Ramos, Asistente de Ingeniería; Vanina Muñiz, Asistente de Relaciones Comunitarias; y Marcelo Agulles, de Relaciones y Comunicación de la empresa. Por el Estado estuvieron presentes la Secretaria de Minería, Ivanna Guardia; el ministro Federico Bazán; el intendente Hugo Raúl Páez; el diputado provincial Antonio Veragua Massud; y la viceintendenta Mabel Muñiz, entre otras autoridades municipales.
El bypass de Guandacol es, en definitiva, mucho más que una obra vial. Es el reflejo de una relación en construcción entre el Estado riojano y la industria minera, donde los beneficios concretos para la comunidad todavía están siendo disputados.
