Fe que une: Ulapes vivió una fiesta patronal que le habla al alma del interior riojano

Hay cosas que ninguna pantalla puede reemplazar. Ulapes lo demostró este fin de semana largo con una celebración que desbordó la plaza, llenó la parroquia y puso en movimiento a toda una comunidad: las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Rosario.

No fue un acto protocolar. Fue algo más profundo y más honesto que eso.

La jornada del domingo arrancó con la llegada de los peregrinos. Gente que caminó, que se sacrificó, que llegó con los pies cansados y el corazón abierto para cumplir una promesa. Eso no se improvisa ni se decreta: es cultura viva, identidad pura del interior de La Rioja.

En la parroquia, el fin de semana tuvo momentos que quedan grabados en la memoria de las familias: bautismos y comuniones que marcaron el inicio de un camino de fe para chicos y chicas del pueblo. Esos instantes valen más que cualquier titular.

Mientras tanto, la plaza Virgen del Rosario se transformó en un punto de encuentro real. Cerca de cien puestos de feriantes, emprendedores locales y comerciantes llegados de distintos rincones de la región le dieron ese color de fiesta popular que ya casi se extraña en muchos lados.

El cierre fue la Santa Misa y la Procesión Solemne. La imagen de la Patrona recorrió las calles del pueblo escoltada por una comunidad que no necesita que le expliquen por qué está ahí. Lo siente. Lo vive de generación en generación.

En tiempos en que se habla mucho de fragmentación social, de grietas y de individualismo, escenas como las de Ulapes recuerdan que hay algo que todavía nos sostiene como pueblo: la capacidad de juntarse alrededor de algo que nos trasciende.

El interior riojano sigue hablando, aunque muchas veces nadie le preste atención. ¿Cuándo fue la última vez que usted participó de una celebración así en su barrio o su pueblo?