La inflación en La Rioja acelera y reaviva críticas al INDEC por su metodología

El último informe del INDEC confirmó un dato que vuelve a tensionar el escenario económico en el NOA: la inflación de marzo en la región —que incluye a La Rioja— alcanzó el 4%, superando el 3,5% de febrero y ubicándose por encima del promedio nacional del 3,4%. El registro no solo marca una aceleración en los precios, sino que también reabre el debate político sobre la medición oficial y su impacto en las decisiones públicas.

En términos interanuales, la suba de precios en la región llegó al 32,5%, en línea con el 32,6% nacional. Sin embargo, el dato mensual en el NOA vuelve a posicionar a la región entre las más afectadas del país, solo por debajo del Noreste.

Impacto local: presión sobre alimentos y servicios

Uno de los factores centrales en la suba fue el rubro alimentos, con un incremento del 4,4%, por encima del índice general. Este punto es especialmente sensible en provincias como La Rioja, donde el peso de los alimentos en el gasto familiar es mayor y golpea con más fuerza a los sectores de ingresos medios y bajos.

A esto se suman aumentos significativos en Educación (18,1%), Transporte (5,1%) y Recreación y cultura (4,8%), configurando un escenario de presión generalizada sobre el costo de vida. En contraste, rubros como indumentaria (1,5%) y equipamiento del hogar (1,2%) mostraron subas más moderadas.

Una tendencia en alza que preocupa

El dato de marzo confirma una curva ascendente en la inflación regional: en los últimos meses, el índice pasó de 2,8% en enero a 3,5% en febrero y ahora al 4%. Este comportamiento refuerza las alertas sobre una posible consolidación de un piso inflacionario más alto en el corto plazo.

Para las administraciones provinciales, esto implica mayores dificultades para sostener políticas salariales, programas sociales y esquemas de asistencia, en un contexto donde los recursos dependen en gran medida de transferencias nacionales.

Cuestionamientos políticos al INDEC

El informe también se da en medio de críticas al organismo estadístico, tras la salida de Marco Lavagna y la persistencia de una metodología basada en una canasta de consumo de 2005. Diferentes sectores vienen señalando que la falta de actualización podría distorsionar la medición real del impacto inflacionario, especialmente en regiones con cambios estructurales en sus patrones de consumo.

Este punto no es menor: la credibilidad de los datos oficiales es clave para definir políticas económicas, negociar salarios y establecer acuerdos de precios. En ese marco, la discusión técnica se convierte también en un eje político.

Un escenario regional desigual

En comparación con otras regiones, el NOA se mantiene entre las zonas con mayor inflación mensual. Mientras el Noreste lideró con 4,1%, regiones como la Patagonia (2,5%) y Cuyo (3,2%) quedaron por debajo del promedio.

La persistencia de estas brechas regionales vuelve a poner en agenda la discusión sobre federalismo económico y la efectividad de las políticas nacionales para contener la inflación en todo el país, especialmente en provincias como La Rioja, donde el impacto social suele ser más profundo.