El precio del combustible en estaciones YPF de la Provincia pasó de $416 en diciembre de 2023 a $1.683 a comienzos de diciembre de 2025. La eliminación de subsidios, la devaluación y la actualización impositiva explican la suba. El impacto golpea al transporte público, a la logística y al poder de compra de los hogares. El consumo de combustibles cayó más del 10%.
Desde la llegada de Javier Milei al gobierno nacional, el precio de la nafta súper en La Rioja ha escalado en forma sostenida y profunda. En diciembre de 2023, el litro en estaciones YPF rondaba los $416. A comienzos de diciembre de 2025, el mismo producto se paga $1.683 por litro. En ese lapso, el incremento acumulado alcanza el +258%, según registros oficiales y medios locales. Las razones detrás de esta suba son múltiples, pero confluyen en una dirección clara: la liberalización del mercado, la actualización de impuestos postergados y la eliminación de subsidios, todo en un contexto de fuerte devaluación y aceleración inflacionaria.
Los primeros aumentos se sintieron ya en diciembre de 2023, apenas asumida la nueva gestión. El 8 de ese mes, el primer ajuste llevó el precio a unos $720 por litro. Menos de un mes después, el 3 de enero, YPF aplicó otro aumento, esta vez del 27%. Así comenzó una serie de subas mensuales o quincenales que empujaron el precio hacia niveles inéditos. Para fines de 2024, el litro ya costaba $1.142, y en septiembre de 2025 se ubicaba en $1.490. En noviembre trepó a $1.589 y alcanzó los $1.683 en los primeros días de diciembre.
La explicación técnica detrás de estos aumentos tiene varios componentes. Por un lado, el nuevo esquema de desregulación de precios que habilitó a las petroleras a fijar tarifas libremente, eliminando los acuerdos de precios que regían hasta diciembre de 2023. Por otro, la decisión oficial de actualizar el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que había estado congelado durante años. A eso se suma la devaluación del peso y la escalada general de precios, que impacta directamente en los costos de producción y logística del combustible. En conjunto, estas medidas generaron un salto de más del 250% en menos de dos años.
Fuerte impacto
El impacto sobre la economía local fue directo. El caso más visible es el del transporte urbano. En junio de 2025, el boleto del colectivo aumentó un 33%, pasando de $450 a $600. Según informó la secretaria de Transporte de la provincia, Alcira Brizuela, esa “actualización mínima” respondió a los aumentos sostenidos del combustible y a la inflación general. Brizuela advirtió además que sin los subsidios provinciales el valor real del boleto sería de unos $2.000, cifra que haría inviable el sistema público para buena parte de la población. La quita de subsidios nacionales, denunciaron desde el gobierno provincia, pone en riesgo la sustentabilidad del servicio.
Sin embargo, el efecto no se limita al transporte. El aumento del combustible también repercute en la logística y el precio de los productos de consumo diario. Los comercios trasladan parte de los costos a góndola, y el consumo de combustibles muestra signos de retracción. Datos de la Secretaría de Energía de la Nación señalan que el despacho de nafta en La Rioja cayó un 10,45% interanual en julio de 2025, una baja que refleja tanto el encarecimiento como la pérdida de poder adquisitivo.
En este escenario, la nafta se ha convertido en un símbolo de la nueva etapa económica: menos regulaciones, más precios de mercado, pero también más presión sobre el bolsillo de la población. La situación en La Rioja ofrece una postal clara de cómo el cambio de modelo se traduce en la vida cotidiana. Para muchos, cargar el tanque se volvió un lujo; para otros, un gasto inevitable que consume una porción cada vez mayor del salario.
