Rioja Bus congela el boleto hasta agosto, pero ya advierte que viene un aumento: los costos no paran de subir
El Gobierno provincial extendió el congelamiento tarifario del transporte urbano hasta el 31 de agosto. Después de esa fecha, todo indica que habrá una actualización del precio del boleto. Los números del sistema muestran una tensión creciente entre subsidios, costos operativos y la quita de aportes nacionales.
El boleto sigue en $1.000 por ahora
La secretaria de Transporte de La Rioja, Alcira Brizuela, confirmó este miércoles que el precio del boleto de Rioja Bus no subirá hasta el 31 de agosto, en línea con la decisión del gobernador de mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos provinciales.
Sin embargo, la propia funcionaria dejó en claro que esa medida tiene fecha de vencimiento. “Vamos a cumplir ocho meses sin actualización tarifaria y los costos siguen aumentando”, señaló en diálogo con Radio La Red.
El último incremento se aplicó el 12 de enero, cuando el boleto pasó de $600 a $1.000, un salto del 66,7%. Desde entonces, no hubo ningún ajuste.
Un sistema bajo presión financiera
La Secretaría de Transporte ya trabaja en un análisis de costos para determinar el porcentaje de aumento que se aplicaría después del 31 de agosto. Los insumos clave del servicio, como cubiertas, aceites, filtros y repuestos, no dejan de encarecerse, lo que complica cada vez más el equilibrio financiero del sistema.
A eso se suma un factor determinante: desde enero de 2024, el Gobierno nacional eliminó los subsidios al transporte del interior del país, manteniéndolos únicamente para el Área Metropolitana de Buenos Aires. Esa decisión trasladó todo el peso del financiamiento a las provincias.
Hoy, el Gobierno de La Rioja destina 1.200 millones de pesos mensuales para sostener el sistema de transporte urbano e interurbano de Rioja Bus. Ese monto cubre salarios y subsidios al boleto, y da trabajo a 280 personas entre choferes, personal administrativo, mecánicos, inspectores, electricistas y operarios de mantenimiento.
Menos pasajeros, más bicicletas
Brizuela también reconoció que el sistema enfrenta una caída en la cantidad de pasajeros, tendencia que se repite en todo el país. Según explicó, muchas personas optan por caminar o moverse en bicicleta, lo que también se refleja en el aumento del uso de las bicicletas públicas gratuitas disponibles en la ciudad.
Pese a este escenario, la funcionaria descartó de plano recortar recorridos o reducir prestaciones como alternativa para bajar costos. “El transporte es un servicio esencial. No podemos sacar un servicio que permite que miles de personas lleguen a la escuela, al trabajo o a realizar sus actividades diarias. Es tan esencial como la salud, la educación o la seguridad”, afirmó.
El servicio, en tanto, retomará desde el lunes su funcionamiento normal, con frecuencias de aproximadamente 15 minutos en horarios pico y de entre 28 y 30 minutos en los tramos de menor demanda. La empresa cuenta con las unidades suficientes para cubrir la demanda actual.
El problema de las tarjetas, casi resuelto
Otro de los temas que abordó Brizuela fue el inconveniente en la entrega de tarjetas para los distintos beneficios del sistema, que se originó por la falta de material plástico por parte de la empresa concesionaria.
La solución llegará desde el lunes: quienes ya hayan realizado el trámite podrán retirar su tarjeta directamente en la Secretaría de Transporte, donde será impresa en el momento en un plazo de entre cinco y diez minutos.
La funcionaria explicó que miles de tarjetas confeccionadas desde abril nunca fueron retiradas por sus titulares, mientras otras personas seguían esperando disponibilidad del material. El nuevo sistema apunta a ordenar esa situación de forma definitiva.
