La universidad argentina vuelve a parar: dos días sin clases y una pregunta que nadie en el Gobierno quiere responder

Este jueves y viernes las universidades nacionales vuelven a quedarse sin clases. La CONADU convocó a un paro de 48 horas y el motivo es el mismo de siempre, aunque no por eso menos grave: el Gobierno nacional sigue sin cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario.

No estamos hablando de un capricho gremial ni de una medida de fuerza sacada de la galera. Hay una ley. La votó el Congreso. El Ejecutivo la vetó. El Congreso la ratificó de todas formas. Y encima, la Justicia federal confirmó una medida cautelar que obliga al Gobierno a acatarla. Y aun así, las transferencias no llegan.

Eso es lo que hay que entender bien: no es un conflicto entre docentes y autoridades educativas. Es un conflicto entre el Poder Ejecutivo y los otros dos poderes del Estado. Y en el medio, los estudiantes y los trabajadores universitarios pagan el costo.

Los números son contundentes y vale la pena repetirlos: desde diciembre de 2023, los docentes universitarios perdieron cerca de un tercio de su poder de compra. Los aumentos salariales que se aplicaron fueron decididos de manera unilateral, sin paritaria, y quedaron muy por debajo de la inflación acumulada. Las facultades, además, ven cómo se demora el financiamiento para gastos básicos de funcionamiento y para las becas estudiantiles.

Para Chilecito, esto no es un tema lejano. La presencia universitaria en nuestra ciudad y en la región es parte del tejido social y productivo del departamento. Cada docente que pierde poder adquisitivo es un vecino que consume menos, que ajusta, que se frustra. Cada estudiante que ve en riesgo su beca es una familia que apuesta a la educación como única salida y se encuentra con una pared.

El Gobierno de Milei tiene una postura ideológica clara respecto a las universidades públicas, eso nadie lo discute. Pero una cosa es la postura política y otra muy distinta es ignorar una ley sancionada y una orden judicial. Eso ya no es gestión: es desobediencia institucional.

¿Hasta cuándo van a seguir los paros? Hasta que haya respuestas concretas. Y las respuestas concretas dependen de una decisión política que, por ahora, no aparece.

La pelota está en la Casa Rosada. La pregunta es si alguien ahí adentro la quiere levantar. ¿Vos qué pensás?