Virgen del Valle: cuatro días de fe, memoria y una historia que Catamarca no olvida

Este viernes arranca uno de los momentos más sentidos del calendario católico catamarqueño, y que nosotros en Chilecito seguimos de cerca porque forma parte de nuestra identidad regional: la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle.

Cuatro jornadas de celebración, con un programa cargado de misas, procesiones, rosarios y bautismos, que este año llegan con un peso simbólico especial. La fecha central, el lunes 7 de septiembre, marca 22 años exactos del sismo que sacudió a Catamarca en 2004. Un terremoto que quedó grabado en la memoria colectiva no solo por el miedo, sino por algo más difícil de explicar: la convicción de mucha gente de que la Virgen los protegió.

No es un dato menor. Veintidós años después, miles de personas siguen renovando ese vínculo de gratitud. Y eso dice mucho de cómo la fe puede ser el pegamento más fuerte de una comunidad cuando todo tiembla, literal y figuradamente.

El año agrega además dos capas históricas que enriquecen las celebraciones: el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú y el quinto aniversario de su Beatificación. Esquiú, franciscano, catamarqueño y una de las figuras más respetadas del catolicismo argentino, comparte protagonismo con la Virgen en la procesión del viernes en Piedra Blanca. Una imagen que vale más que cualquier discurso.

El sábado habrá otro momento que la gente espera: el traslado de la imagen original de la Virgen hasta Valle Chico, recorriendo buena parte de la ciudad antes de la misa en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe. Un recorrido que convierte las calles en espacio sagrado.

El lunes, la jornada central arranca con el repique de campanas a las 8:53, el mismo minuto en que ocurrió el sismo en 2004. Un detalle que no es protocolo: es memoria pura.

Para quienes somos del Noroeste, estas celebraciones no son una noticia de “Catamarca que le pasa a otros”. La Virgen del Valle es parte del alma de toda esta región. Y entender por qué tanta gente se moviliza, camina y reza no requiere ser creyente: requiere respeto por lo que a una comunidad le importa de verdad.

¿Vas a seguir la celebración? Contanos desde Chilecito cómo vivís vos estas fechas.