Los Colorados no se tocan: la provincia pone freno y da certeza a quienes viven ahí de toda la vida

Hay decisiones de gobierno que merecen ser leídas con atención, porque van más allá del parte oficial. La movida que acaba de impulsar el gobernador Ricardo Quintela sobre Los Colorados es una de esas.

El territorio en cuestión no es poca cosa: 117.000 hectáreas en el departamento Independencia, con bosque nativo, reservas naturales, patrimonio cultural y turístico, y familias que llevan generaciones viviendo ahí. Un lugar que cualquier riojano que lo conoce sabe que vale oro. Y justamente por eso, también es un lugar que históricamente despertó apetitos.

Lo que hizo el gobierno provincial, con ministros, técnicos e intendente sentados en la misma mesa, fue acordar declarar la zona como área bajo procesamiento. En criollo: nadie puede mover el tablero mientras se ordena la situación. Ni nuevas ocupaciones, ni alambrados, ni compraventas que cambien lo que hay. Todo queda como está hasta que el Estado termine de hacer su trabajo.

¿Por qué importa esto? Porque en zonas de alto valor natural y turístico, cuando el Estado no actúa a tiempo, aparecen los de siempre: especuladores, intermediarios, escrituras que se multiplican de la nada. Y cuando eso pasa, los que pierden son los de siempre también: las familias que vivieron ahí sin papeles, sin títulos, confiando en que el tiempo les daba derecho.

El ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, lo dijo claro: hay que darle tranquilidad y legalidad a quienes son nativos de Patquía y del departamento Independencia. Ese es el eje. No es solo proteger un paisaje, es proteger a la gente que forma parte de ese paisaje.

El desafío ahora es que los tiempos del Estado acompañen la urgencia de esas familias. Porque declarar una zona bajo procesamiento es el primer paso, y es un buen paso. Pero la historia riojana nos enseña que entre el anuncio y el título en la mano hay un trecho largo.

Los Colorados son nuestros, de todos los riojanos. Y son, sobre todo, de quienes los habitaron cuando nadie los miraba. Que el Estado los cuide ahora es lo mínimo que se puede pedir. ¿Vos qué pensás de esta decisión?