Motos como garantía y deudas que no paran de crecer: la usura que la ley ya no puede ignorar
Hay una práctica que existe hace años en La Rioja y que todos conocen aunque pocos nombren en voz alta: el préstamo informal con garantía de moto. Das tu rodado, recibís plata, y después… los números empiezan a moverse solos. Siempre para arriba. Siempre en contra tuya.
Ahora esa práctica llegó a la Justicia. El Juzgado de Instrucción N.° 2 investiga dos denuncias por presunta usura contra una misma persona. Dos casos distintos, el mismo esquema.
En el primero, una mujer recibió $700.000 con el compromiso de devolver $1,1 millones. Pagó $800.000 y, según su denuncia, el monto que le seguían cobrando no bajaba: las prórrogas y las nuevas condiciones hacían crecer la deuda en lugar de achicarla. Su moto, mientras tanto, seguía en manos del prestamista.
En el segundo caso, un joven recibió 200 dólares y se comprometió a devolver 300. Cuando quiso extender el plazo, se encontró con que su motocicleta ya estaba publicada a la venta en redes sociales.
La Justicia, por ahora, encuadró los hechos como presunta usura, lo que prevé el artículo 175 bis del Código Penal. Nada está probado todavía. Pero el expediente existe, y eso ya es algo.
Lo que vuelve este caso especialmente relevante es el momento en que ocurre. La Provincia acaba de declarar la Emergencia Crediticia mediante el DNU 1293/2026, ratificado luego por la Ley 10.901. Ese régimen apunta exactamente a esto: tasas que nadie informó bien, garantías desproporcionadas, condiciones que cambian de un día para el otro. Y también existe la Ley 10.896, que suspende por 180 días determinadas ejecuciones prendarias sobre bienes como autos y motos para personas y pequeñas empresas riojanas.
El Estado se movió. Ahora le toca a la Justicia determinar si en estos dos casos concretos hubo delito.
Pero hay una pregunta que vale hacerse más allá del expediente: ¿cuántas personas más están en la misma situación y todavía no denunciaron? El crédito informal sin control existe porque hay necesidad real, y esa necesidad no se resuelve sola con una ley. Lo que sí puede hacer la normativa es poner un límite claro y darle herramientas a quien quedó atrapado.
¿Conocés casos así en Chilecito o la región? Contanos.
