Conductor borracho chocó un poste, dejó sin luz a un barrio entero y salió escapando

Madrugada del domingo en el barrio Islas Malvinas. Un vecino se despierta sin electricidad. No hay tormenta, no hay corte programado. Hay, simplemente, un irresponsable que manejaba con más de dos gramos de alcohol en sangre, chocó contra un poste de alumbrado público y se mandó a guardar como si nada.

Eso fue lo que ocurrió alrededor de la 1:30 del domingo, en la esquina de avenida Madre Teresa de Calcuta y Dardo Rocha. Una camioneta negra impactó de lleno contra el poste, dejó a varios domicilios del barrio a oscuras y el conductor, lejos de quedarse a dar la cara, eligió escapar.

La fuga no le duró mucho. El corte de luz disparó un operativo cerrojo y el vehículo fue encontrado en calle Chacha Peñaloza y Agüero Vera. Cuando personal de Tránsito le hizo el test de alcoholemia al conductor de 53 años, el resultado fue categórico: 2,04 gramos de alcohol por litro de sangre. Más del doble del límite permitido.

La camioneta quedó retenida en la base de Tránsito.

Y acá está el punto que no hay que dejar pasar: no hablamos de un chico imprudente. Hablamos de un hombre de 53 años que decidió ponerse al volante en ese estado, en plena madrugada, en un barrio residencial. Un poste fue lo que encontró. Pudo haber sido una persona.

Lo que más llama la atención no es el choque ni siquiera la fuga, aunque ambas cosas hablan por sí solas. Lo que inquieta es la naturalidad con que algunos todavía suben al auto después de haber bebido, como si las campañas, las multas y los muertos en las rutas fueran letra de otro.

El operativo funcionó, hay que reconocerlo. Pero la pregunta que queda flotando es cuántas veces este tipo de situaciones termina sin consecuencias porque no hay un corte de luz que lo delate, porque no hay un operativo a tiempo, porque simplemente nadie se entera.

Manejar borracho no es una equivocación. Es una decisión. Y en ese barrio, esta madrugada, varios vecinos pagaron las consecuencias de una decisión que no fue la de ellos.

¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando para otro lado con esto?