El Presupuesto 2027 le da la espalda a la ciencia y a las universidades: ¿qué pierde La Rioja en este recorte?
El Gobierno de Javier Milei presentó el Presupuesto 2027 y la foto es clara: el ajuste en ciencia, tecnología y educación universitaria no solo no cede, sino que se profundiza. Para una provincia como La Rioja, donde la Universidad Nacional y los organismos científicos nacionales son pilares de empleo calificado y desarrollo, esta noticia no es un dato lejano. Es un golpe que se siente acá.
Los números no mienten. El CONICET, la CNEA, la CONAE y la Agencia I+D+i recibirán partidas apenas alineadas con una inflación del 18% que el propio Gobierno proyecta de forma optimista. Si la inflación real supera ese umbral, que es lo más probable según la historia reciente, estos organismos volverán a perder poder adquisitivo. Y eso se suma a un deterioro que ya viene desde diciembre de 2023, cuando acumularon una caída real de alrededor del 35% en sus ingresos.
Lo de INTA e INTI es todavía más grave. El primero sufrirá un recorte nominal del 12,4% en 2027, con una pérdida acumulada en términos reales que ya supera el 43% desde que asumió esta gestión. El INTI no se queda atrás: baja nominal del 5,2% y una caída real acumulada que roza el 49%. Dos instituciones que, hay que decirlo, son clave para el sector agropecuario y la industria local riojana.
En el caso de las universidades nacionales, el proyecto asigna 7,34 billones de pesos, cuando los rectores agrupados en el CIN reclaman más de 11 billones. La brecha es enorme. Pero hay algo más preocupante que la plata: el Presupuesto incluye una cláusula que obliga a las universidades a rendir cuenta detallada de sus gastos ante el Ministerio de Capital Humano y le da al Ejecutivo la potestad de cortar los fondos si no cumplen. Los rectores lo llaman por su nombre: un ataque a la autonomía universitaria, garantizada por la Constitución.
En Chilecito y en toda La Rioja, muchas familias tienen hijos estudiando en universidades nacionales, muchos profesionales se formaron gracias al sistema científico público, y muchos productores dependen indirectamente del trabajo del INTA. Este recorte no es un debate abstracto de Buenos Aires. Es la discusión sobre qué país y qué provincia queremos tener dentro de diez años.
¿Estamos dispuestos a resignar capacidad científica y formación universitaria en nombre del ajuste? Esa es la pregunta que el Presupuesto 2027 pone sobre la mesa. Y que merece respuesta.
