Antes de que el agua decida por nosotros: La Rioja se adelanta en Felipe Varela

Hay una diferencia enorme entre gobernar y apagar incendios. O en este caso, entre construir defensas antes de la crecida y mandar palas cuando el agua ya entró a las casas. El Gobierno provincial parece haber aprendido la lección, y eso merece decirse.

Ante las previsiones climáticas que anticipan un fenómeno del Niño con lluvias abundantes para los próximos meses, la provincia activó un plan preventivo en el departamento de Felipe Varela, una de las zonas históricamente más vulnerables ante crecidas de ríos y quebradas de toda La Rioja.

El ministro de Agua y Energía, Adolfo Scaglioni, se reunió con el intendente Hugo Páez y juntos recorrieron los puntos críticos. No fue una foto de escritorio: fue terreno, relevamiento y decisiones concretas.

¿Qué se viene? Tres frentes de trabajo. Primero, las colectoras que reciben el agua que baja desde el Famatina, que necesitan acondicionamiento urgente para evitar que esa descarga llegue directamente al pueblo. Segundo, el margen del río Bermejo, donde Los Palacios corre riesgo real de inundación si no se interviene a tiempo. Tercero, Villa Unión: los Drenes construidos por el propio Ministerio de Agua necesitan una defensa que los proteja del embarro que generan las lluvias torrenciales y que corta el suministro de agua potable.

A esto se suma una reunión con representantes del Consorcio de Usuarios de Agua para optimizar los canales de riego, pensando también en el campo y la producción de la zona.

Todo esto se enmarca en un plan que impulsa el gobernador Ricardo Quintela con una lógica simple pero que no siempre se aplica en la gestión pública: anticiparse.

En el oeste riojano, donde la geografía castiga duro y la infraestructura históricamente llegó tarde, que el Estado aparezca antes de la emergencia es una señal que vale la pena marcar. El desafío ahora es que las obras no queden en el anuncio y que la ejecución sea tan puntual como la previsión.

¿Creés que estas intervenciones llegan a tiempo? ¿O el oeste riojano sigue siendo la cuenta pendiente de siempre? Contanos en los comentarios.