La vitivinicultura chileciteña sangra: 800 trabajadores al borde del abismo y Nación mirando para otro lado
Hay una crisis que no da más espera en Chilecito. Y esta vez no es un rumor de bodega ni el lamento de un productor aislado: es la Secretaría de Trabajo de La Rioja la que salió a decirlo con todas las letras.
La titular del organismo, Myriam Espinosa, confirmó que el Estado provincial intervino mediante procedimientos de crisis en varias fincas y bodegas de la ciudad. El dato que para: hay alrededor de 800 trabajadores cuya continuidad laboral está en riesgo. No son 800 despidos todavía, pero estamos hablando de 800 familias que se van a dormir sin saber qué pasa mañana.
¿Qué está pasando? Una combinación letal de factores que viene gestándose desde hace años. La caída del consumo de vino a nivel nacional llegó en 2025 al piso histórico: 15,77 litros por persona al año, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Los argentinos toman cada vez menos vino, y eso se siente acá, en las cepas, en los galpones, en los recibos de sueldo.
A eso sumale tarifas eléctricas que se dispararon. Las fincas de la provincia son electrodependientes al cien por ciento, y cada aumento de tarifa que se decide en Buenos Aires golpea directo en el bolsillo del productor chileciteño. Hay fincas que este año no cosecharon la uva aunque el fruto estaba ahí, listo. No pudieron o no les convenía. Eso paraliza todo: las bodegas no reciben materia prima, el circuito de pago se corta, y los trabajadores terminan esperando dos o tres meses el sueldo que no llega.
Esta semana habrá una nueva audiencia donde una empresa del sector planteó la necesidad de desvincular a 26 empleados para seguir funcionando. En otro caso, el sindicato SOEVA rechazó la propuesta patronal de pagar el 50% de las indemnizaciones porque los balances no justificaban semejante recorte. Sin acuerdo, cada parte se las arregla sola.
Espinosa fue clara en algo que acá no podemos ignorar: la Provincia tiene herramientas para acompañar, pero no alcanza sola. En 2022 se gestionó el REPRO nacional y se sostuvieron más de 200 puestos en La Riojana. Hoy ese programa perdió rango y peso. Sin Nación, la pelea es cuesta arriba.
Chilecito sabe lo que vale su vitivinicultura. No es solo economía: es identidad, es historia, es el Torrontés que nos representa en el mundo. Dejarla caer sin una política seria de asistencia no es ajuste, es abandono.
La pregunta que queda en el aire es la de siempre: ¿cuánto más tiene que empeorar para que alguien tome el toro por las astas?
