Del Famatina al mundo: VDLP lanza dos vinos que demuestran que la altura riojana no tiene techo

Hay cosas que nos llenan de orgullo legítimo por acá. Y el trabajo que viene haciendo Bodega Valle de la Puerta desde el Valle de Famatina es, sin dudas, una de ellas.

La bodega acaba de presentar dos nuevas etiquetas que no son un relleno de catálogo ni un capricho de temporada: son una declaración de principios sobre lo que puede dar este suelo a 1.050 metros sobre el nivel del mar.

El primero es el White Malbec, y solo el nombre ya genera conversación. Malbec blanco. Sí, leíste bien. La cepa más tinta del país, la que nos puso en el mapa vitivinícola mundial, trabajada con tanta delicadeza que entrega un vino de color amarillo pálido con reflejos dorados. El secreto no es magia: es conocimiento. La cosecha es manual, el contacto con los hollejos se reduce al mínimo para no extraer pigmentos, y el resultado fermenta durante diez días en acero inoxidable a temperatura controlada. Tres meses sobre sus lías finas y listo: un blanco fresco, ágil, con aromas que recuerdan a cerezas, frambuesas, manzana verde y jazmín. Desafiante. Diferente. Famatinero.

El segundo es el Alta Merlot, que viene a recordarnos que la fruta también puede ser protagonista sin pedir disculpas. Un 100% Merlot de cosecha manual, fermentado en acero con una crianza mínima en barricas: apenas el cinco por ciento del blend, lo justo para sumar complejidad sin tapar lo que importa. El resultado es un tinto rubí brillante, amable, con ciruela, moras y un final que invita a otra copa.

Dos vinos de carácter opuesto, del mismo suelo, de la misma bodega que lleva años poniendo el nombre del Valle de Famatina y, de paso, el de Chilecito y La Rioja, en mesas que van mucho más allá de nuestra provincia.

Eso no es menor. En un contexto donde la vitivinicultura riojana busca consolidarse como referente de calidad y no solo de volumen, cada lanzamiento de VDLP suma un argumento concreto. Hay terruño, hay técnica y hay identidad regional en cada etiqueta.

La pregunta que queda abierta es la de siempre: ¿cuánto de este orgullo lo consumimos nosotros, los de acá? Porque apoyar lo nuestro también empieza por la copa que elegimos en la mesa. ¿Ya conocés los vinos de VDLP? Contanos cuál es tu favorito.