Quedarse dormido al volante no es un accidente: es una decisión

Este domingo a la mañana, en Nonogasta, una familia que iba camino a la iglesia estuvo a punto de no llegar a ningún lado. Un conductor de 34 años perdió el control de su Volkswagen blanco, invadió el carril contrario y chocó de frente contra una Peugeot Expert. Su explicación: se quedó dormido.

El hombre al volante de la Peugeot, de 42 años, vio venir el auto y alcanzó a maniobrar. No fue suficiente. El impacto fue frontal, del lado derecho. Todos los ocupantes de ambos vehículos terminaron siendo trasladados a un hospital para estudios de mayor complejidad. Personal de la Comisaría del Distrito Nonogasta, de la Unidad Regional II, llegó al lugar y citó a los dos conductores.

Hasta acá, el parte policial.

Pero hay algo que vale decir sin vueltas: salir a manejar sabiendo que estás con sueño es tan peligroso como salir alcoholizado. El cansancio mata en la ruta igual que el alcohol, y sin embargo pocas veces se lo trata con la misma gravedad. No hay alcotest para la somnolencia, no hay multa disuasiva, y la explicación “me quedé dormido” suena casi inocente cuando en realidad estuvo a centímetros de arrasar con una familia entera un domingo a la mañana.

En nuestra zona, las rutas no son autopistas con banquinas generosas ni guardarraíles permanentes. Son caminos angostos donde cruzarse de carril es, directamente, chocar de frente. Lo sabe cualquiera que haya manejado por acá.

El llamado es simple: si tenés sueño, parate. No hay destino que valga una vida. Y si vas a salir a la ruta, dormí primero.

¿Qué pensás vos? ¿El cansancio al volante se toma con la seriedad que merece?