El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a instalar el debate sobre el liderazgo del peronismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Sin descartar su propia candidatura, planteó un esquema amplio de competencia interna que incluye a figuras como Axel Kicillof, Sergio Massa y Sergio Uñac, en un contexto de fuerte discusión sobre el rumbo político del espacio.
En declaraciones recientes, Quintela dejó en claro que el principal desafío del PJ no pasa solo por nombres, sino por reconstruir una propuesta política que recupere la confianza social tras las derrotas electorales de 2023 y 2025. En ese sentido, relativizó la idea de un rechazo exclusivo al kirchnerismo y lo amplió a una crítica generalizada hacia toda la dirigencia política.
Diagnóstico y estrategia
El mandatario riojano sostuvo que el triunfo de Javier Milei respondió más a un “voto castigo” que a una adhesión programática. Bajo esa lectura, propuso que el peronismo debe reorganizarse con un programa que conecte con las demandas actuales, evitando repetir errores de gestión y comunicación.
Desde La Rioja, Quintela también marcó diferencias con el Gobierno nacional, al cuestionar tanto el estilo de conducción presidencial como los resultados económicos. A su vez, defendió un modelo de Estado fuerte y federal, en contraposición a lo que considera una tendencia a la centralización y al ajuste.
Interna abierta y defensa de las PASO
Uno de los ejes centrales de su planteo es la necesidad de dirimir liderazgos a través de mecanismos competitivos. En ese marco, rechazó la eliminación de las PASO y defendió su rol como herramienta para legitimar candidaturas.
Quintela propuso una interna amplia donde distintos sectores del peronismo puedan presentar proyectos y equipos, con el objetivo de ofrecer una alternativa sólida frente al oficialismo. La mención de varios gobernadores y dirigentes refleja una estrategia de construcción colectiva más que una candidatura cerrada.
El factor La Rioja y la proyección nacional
La postura de Quintela también posiciona a La Rioja dentro del tablero nacional, al intentar incidir en la discusión estratégica del PJ. Su rol como gobernador le permite mostrarse como parte de una generación de dirigentes con experiencia de gestión, en contraste con lo que definió como “aventuras políticas” sin respaldo.
Al mismo tiempo, su equilibrio entre aspiración personal y reconocimiento a otros ლიდazgos evidencia una disputa interna aún abierta, donde ninguna figura logra consolidarse de manera definitiva.
En este escenario, el peronismo enfrenta un doble desafío: reconstruir identidad política y ordenar su oferta electoral. Las definiciones que comiencen a tomarse en los próximos meses, especialmente en torno a las reglas de competencia interna, serán clave para determinar si logra convertirse nuevamente en una opción de poder en 2027.
