El Gobierno de La Rioja, a través de Vialidad Provincial, intensificó en los últimos días un operativo simultáneo de mantenimiento y mejora de caminos en Capital y el interior, una política que busca sostener la conectividad en zonas productivas y urbanas, pero que también abre el debate sobre la planificación de la infraestructura y la asignación de recursos en un contexto económico complejo.
Las intervenciones incluyen trabajos de enripiado, perfilado, limpieza de cunetas, reparación de badenes y recuperación de rutas estratégicas. El despliegue abarca tanto corredores provinciales como accesos barriales y caminos rurales, lo que evidencia una estrategia de presencia territorial extendida.
En Capital y el departamento Independencia, las tareas se concentraron en la Ruta Provincial Nº 25 y áreas cercanas como Bajo Hondo, La Ramadita, Cristo Rey y El Quemado. Allí se ejecutaron mejoras integrales que apuntan a optimizar la transitabilidad, especialmente tras los efectos de las lluvias. También se avanzó sobre la ex Ruta Nacional Nº 38 con reparaciones clave en badenes y banquinas.
A nivel urbano, los trabajos alcanzaron barrios como Néstor Kirchner, Chacras del Norte y Agrupación Gaucha, donde se mejoraron calles internas y accesos. Estas intervenciones tienen impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos, aunque suelen ser foco de reclamos por su continuidad y mantenimiento a largo plazo.
En el interior, el operativo se extendió a departamentos como General Ocampo, General Belgrano, Chamical y Vinchina. Se destacan obras en el tramo Malanzán–Solca y tareas en caminos rurales de Vichigasta, zonas clave para la producción local. También se realizaron intervenciones en corredores como Hualco–Andolucas y sobre la Ruta Provincial Nº 25 entre Chamical y Polco.
Además, hubo trabajos en rutas provinciales Nº 28, 30, 31 y 36, con acciones de desmonte y nivelación en sectores vinculados a Catuna, Milagro y Cortaderas. En paralelo, se mejoró la calzada de la Ruta Provincial Nº 21, en el acceso a Valle Hermoso y Casa Pintada, en el marco de las Fiestas Patronales, lo que refleja la articulación entre infraestructura y agenda social.
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que estas acciones forman parte de una política sostenida de conservación vial. Sin embargo, el despliegue también plantea interrogantes sobre el alcance estructural de estas obras: si se trata de soluciones de mantenimiento o de una estrategia de desarrollo más profunda que permita reducir desigualdades territoriales.
En un escenario donde la obra pública enfrenta restricciones a nivel nacional, La Rioja refuerza su intervención con recursos propios, priorizando la conectividad como eje de gestión. El desafío, hacia adelante, será sostener estas mejoras en el tiempo y garantizar que el impacto trascienda lo inmediato para consolidar un sistema vial más eficiente y equitativo.
