Chiqui Tapia cumplió su promesa mundialista: viajó a San Juan y agradeció en la Difunta Correa

El presidente de la AFA cerró un ciclo emotivo tras el título de Argentina en el Mundial 2026 con una visita al santuario de Vallecito.

Claudio “Chiqui” Tapia cumplió la palabra que había empeñado semanas atrás. Este domingo, el máximo dirigente del fútbol argentino viajó hasta el santuario de la Difunta Correa, ubicado en el paraje de Vallecito, en la provincia de San Juan, para agradecer por la histórica campaña de la Selección Argentina en la Copa del Mundo 2026.

La promesa, hecha pública

La visita no fue improvisada. Tapia había anunciado públicamente su intención de peregrinar al santuario en una entrevista con el Diario de Cuyo, precisamente cuando Argentina aseguraba su lugar en las semifinales del Mundial. En ese momento, el dirigente dejó en claro que, si el equipo llegaba lejos, volvería a Vallecito a cumplir con su fe.

Argentina llegó lejos. Y Tapia cumplió.

Una ofrenda cargada de simbolismo

Como parte del ritual propio de la devoción popular a la Difunta Correa, el presidente de la AFA dejó un saco como ofrenda en el santuario. El gesto, de profundo contenido personal y religioso, estuvo acompañado de un momento de recogimiento en uno de los sitios de fe más convocantes del país.

La imagen del máximo dirigente del fútbol argentino en Vallecito generó una respuesta inmediata entre los fieles y visitantes que se encontraban en el lugar. Muchos se acercaron a saludarlo, pedirle una fotografía y felicitarlo por el título mundial obtenido por el seleccionado nacional.

Un vínculo que trasciende el fútbol

La visita de Tapia refuerza el lazo que existe entre la dirigencia deportiva y las tradiciones populares del interior del país. La Difunta Correa es, para miles de argentinos, un símbolo de fe y gratitud que convoca peregrinos de todo el territorio nacional. Que el hombre al frente de la AFA se sume a esa corriente habla de un vínculo que va más allá de las canchas.

El santuario de Vallecito recibe cada año a devotos que llegan para agradecer o pedir. Esta vez, uno de los visitantes llegó con una Copa del Mundo como motivo de agradecimiento.