Fumigaron la escuela con los chicos a punto de entrar: las preguntas que nadie quiere responder
El miércoles a la mañana, en la Escuela N° 416 del barrio Urbano 40, algo salió muy mal. Los chicos llegaron a las 8, como cualquier día. Cuarenta minutos después, varios ya no podían respirar bien. Tos, ardor en los ojos, dolor de cabeza, taquicardia. Docentes también afectados. El aula convertida en un problema sanitario.
La explicación llegó rápido, y eso es lo que más preocupa: la propia directora confirmó que el martes se había fumigado el edificio por presencia de alimañas y murciélagos. Al día siguiente, los chicos entraron igual.
Ahí está el nudo de todo esto.
No se trata de discutir si había que fumigar o no. Con murciélagos adentro de una escuela, claro que había que actuar. El problema es lo que vino después: ¿quién autorizó que el edificio volviera a funcionar al otro día? ¿Qué producto se usó? ¿Hubo ventilación suficiente? ¿Alguien midió si el aire era seguro antes de abrir las puertas?
Esas preguntas no tienen respuesta pública todavía. Y eso, en sí mismo, ya es una respuesta.
Lo que agrava el cuadro es lo que se denunció sobre el manejo de la crisis una vez que los síntomas aparecieron. Según los testimonios que circularon, no se activó ningún protocolo de emergencia sanitaria. Los chicos fueron mandados a sus casas. Y, según algunas versiones que deberán ser confirmadas o desmentidas por las autoridades, se les habría pedido discreción para que el episodio no tomara estado público.
Si eso es cierto, estamos ante algo más grave que una fumigación mal gestionada.
El caso ya fue denunciado ante la Línea 102 y la Justicia. Bien. Pero la comunidad educativa de Urbano 40 no puede quedarse esperando que la burocracia resuelva esto en silencio. Los padres tienen derecho a saber qué respiraron sus hijos esa mañana.
En Chilecito conocemos de sobra lo que pasa cuando los problemas en las escuelas se tapan con discreción y se resuelven con el tiempo. Esta vez hay síntomas documentados, hay una denuncia formal y hay preguntas concretas sobre la mesa.
Las autoridades educativas y sanitarias tienen que dar la cara. No alcanza con confirmar que hubo una fumigación: hay que explicar por qué los chicos entraron antes de que el edificio estuviera en condiciones. Eso no es un detalle administrativo. Es la salud de nuestros pibes.
¿Vos tenés información sobre lo que pasó en la Escuela 416? Contanos en los comentarios.
