La Bomba y Jaldo: ¿arte, política o las dos cosas a la vez?

Que una figura popular se siente a una mesa con el gobernador de Tucumán ya es noticia. Que esa figura sea Gladys “La Bomba Tucumana” y que el encuentro huela a largada electoral, es otro nivel.

La cantante se reunió con Osvaldo Jaldo y el legislador Darío Monteros en un despacho formal, con fotos, comunicado y todo el protocolo que acompaña a las jugadas políticas que no quieren mostrarse todavía como tales. El resultado fue un mensaje cargado de vocación de servicio: “Me siento convocada a un trabajo honesto y cercano para con mi comunidad”, dijo Gladys. Y cerró con fe: “Confiemos en que todo va a ser para el bien en el nombre de Dios”.

Hermoso. Pero el calendario no miente: estamos a un año de las elecciones de 2027 y los armados del peronismo del norte están en plena cocina.

La pregunta que vale hacerse no es si Gladys tiene buenas intenciones, que seguramente las tiene. La pregunta es para qué sirve incorporar una figura de su popularidad a un esquema político. La respuesta la conoce cualquier vecino que haya visto una campaña: la gente conocida tracciona votos, genera empatía y baja la guardia de los indecisos.

La Bomba tiene millones de seguidores, una imagen sin manchas y una llegada al público popular que muchos políticos quisieran para sí. Jaldo lo sabe. Y en política, cuando un gobernador se reúne con alguien y hay fotos, raramente es solo para tomar un café.

Esto no es una crítica a Gladys. Es una lectura del tablero. En el norte argentino, los nombres del espectáculo han dado el salto a la política con resultados dispares. Algunos aportaron frescura real; otros fueron usados como vehículo y descartados después de la elección.

Lo interesante del caso es lo que dice sobre el estado de la política tradicional: cuando un partido necesita una figura del mundo del arte para conectar con la gente, algo está fallando en la representación de los de siempre.

¿La Bomba tiene pasta para la política o este encuentro quedará en una foto? El tiempo, y sobre todo el 2027, lo van a decir. ¿Qué pensás vos?