Militares en Anillaco: nadie avisó, y eso no puede quedar así
Los vecinos de Anillaco se llevaron un susto que no estaba en los planes de nadie. Bueno, de casi nadie: al parecer, las Fuerzas Armadas sí tenían los suyos. El problema es que el Gobierno de La Rioja no formó parte de esa planificación.
El ejecutivo provincial confirmó lo que muchos ya intuían: las maniobras militares que se desarrollaron en sectores poblados de la localidad no fueron comunicadas previamente a las autoridades provinciales. Y no solo eso: lo que efectivamente ocurrió excedió los alcances de las prácticas que, en algún momento y de alguna manera, sí habían sido informadas.
Dicho en criollo: hicieron más de lo que dijeron que iban a hacer, en un lugar donde vive gente, sin coordinar con quien corresponde.
La provincia anunció que pedirá los informes del caso para determinar responsabilidades. Una reacción lógica y necesaria, aunque la pregunta que queda flotando es cuánto margen real tiene un gobierno provincial para exigirle cuentas a las Fuerzas Armadas, que dependen del gobierno nacional.
Hay algo que no es menor en todo esto: Anillaco no es cualquier lugar en el mapa riojano. Es una localidad chica, de gente de trabajo, donde un operativo militar inesperado en zonas habitadas genera un impacto real en la vida cotidiana. El miedo no se decreta ni se explica con un comunicado posterior.
El Gobierno provincial fue claro en señalar que toda actividad de esta naturaleza debe darse con planificación, coordinación institucional y condiciones de seguridad. Tiene razón. Pero ahora hay que ver si esa postura se sostiene con hechos concretos o queda en una declaración bien redactada.
La seguridad de los vecinos no puede depender de si alguien se acordó de hacer una llamada. La coordinación no es un trámite optativo: es una obligación.
¿Qué pensás vos? ¿El Estado provincial debería tener más poder de control sobre este tipo de operativos en su territorio? Dejanos tu opinión.
