La Administración Provincial de Vialidad puso en marcha un operativo simultáneo de mantenimiento y recuperación de rutas en distintos puntos de La Rioja, una decisión que se inscribe en una estrategia más amplia del gobierno provincial para mostrar gestión en infraestructura en medio de crecientes reclamos por el estado de los caminos y la conectividad productiva.

El plan incluye trabajos de bacheo, enripiado, limpieza y despeje en Capital y el interior, con intervenciones en corredores clave para la circulación diaria y la actividad económica. Desde el Ejecutivo destacan el despliegue territorial como una respuesta concreta a las necesidades de transitabilidad, aunque el desafío sigue siendo sostener estas mejoras en el tiempo.

Intervención urbana y accesos estratégicos

En la ciudad Capital, las tareas se concentraron en barrios como 20 de Mayo y El Tala, además de mejoras en rutas provinciales como la Nº 3, Nº 5 y caminos hacia zonas periurbanas como Juan Caro. Estas acciones apuntan a resolver problemas cotidianos de circulación, pero también a reforzar la presencia del Estado en áreas con demandas históricas de mantenimiento.

En Castro Barros, las obras sobre la Ruta Nº 8, entre Los Molinos y Anjullón, reflejan la intención de fortalecer conexiones internas en departamentos con fuerte actividad productiva y turística.

Impacto en zonas productivas

Uno de los focos centrales del operativo se ubica en el oeste riojano, particularmente en Chilecito y Famatina, donde las denominadas “rutas de la producción” (Nº 12 y 13) recibieron trabajos de bacheo. Estas vías son clave para economías regionales, por lo que su estado incide directamente en costos logísticos y competitividad.

En paralelo, en San Blas de los Sauces se ejecutan defensas en Andolucas, una intervención que busca prevenir daños por factores climáticos, una problemática recurrente en la provincia.

En el Valle del Bermejo, las tareas en la Cuesta de La Troya —una traza estratégica y compleja— incluyeron remoción de derrumbes y perfilado, lo que impacta tanto en la seguridad vial como en el turismo. En Villa Unión, el avance sobre infraestructura urbana vinculada al Parque de la Familia también suma un componente político de desarrollo local.

Seguridad vial y gestión del agua

Otro eje relevante es la limpieza de alcantarillas y canales, como en Alto Jagüé, donde se reacondicionaron sistemas de escurrimiento. Este tipo de obras, menos visibles pero críticas, buscan reducir riesgos ante lluvias intensas y evitar cortes de ruta.

Más allá del despliegue, el trasfondo político gira en torno a la capacidad de la gestión provincial para sostener un plan integral de mantenimiento vial. En una provincia con extensas distancias y limitaciones presupuestarias, la continuidad de estas acciones será determinante para transformar intervenciones puntuales en una política estructural.