La Rioja fue la mejor del país en seguimiento cardiovascular: y los CAPS de la provincia lo demuestran

Hay noticias que merecen más que un párrafo de cierre en una gacetilla oficial. Esta es una de ellas.

La provincia de La Rioja acaba de cerrar su participación en PRIMECARE, un proyecto de investigación en salud impulsado en conjunto con el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) y la Universidad de Harvard. El dato central no es menor: La Rioja registró la mayor proporción de seguimiento de pacientes entre todos los equipos participantes del país. Es decir, fuimos los que más le dimos continuidad al trabajo, los que más acompañamos a los pacientes en el tiempo.

¿Qué es PRIMECARE? Una iniciativa para mejorar la detección temprana y el tratamiento del riesgo cardiovascular en el sistema público de salud. No en clínicas privadas, no en hospitales de alta complejidad de la Capital Federal. En los centros de atención primaria, los CAPS, ahí donde el vecino del barrio va con lo que tiene y espera ser bien atendido.

Y justamente tres CAPS riojanos recibieron reconocimiento formal en el acto de cierre: San Vicente, Antártida y La Cañada. Nombres que tal vez no suenen en los grandes titulares, pero que representan lo más concreto de la salud pública: el agente sanitario que sale a la casa del paciente, el enfermero que manda un mensaje de texto recordando el turno, el médico del barrio que usa una herramienta digital para calcular el riesgo cardiovascular en el momento.

Las enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos son la primera causa de muerte en Argentina. No es un dato de manual: es la realidad cotidiana de nuestras familias. Por eso importa tanto que la atención primaria pueda detectar a tiempo quién tiene más riesgo y hacer el seguimiento correspondiente.

El proyecto incorporó pruebas rápidas de lípidos, sistemas de apoyo para decisiones clínicas y recordatorios por mensaje de texto. Herramientas simples, accesibles, que si se sostienen en el tiempo pueden marcar la diferencia entre detectar un problema a tiempo o llegar tarde.

El desafío que queda es claro: que lo aprendido en PRIMECARE no quede guardado en una carpeta de archivo. La investigación cerró, pero el riesgo cardiovascular de los riojanos sigue ahí. La pregunta que vale la pena hacerse es si esta experiencia va a traducirse en política sanitaria permanente o si fue un buen proyecto que simplemente terminó.

¿Vos qué pensás? ¿Tu CAPS del barrio te hace seguimiento real o te atienden y chau?

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