Otro joven que no vuelve: la Ruta 75 se cobró otra vida
Tenía 25 años. Se llamaba Herrera Romero. Y esta semana falleció en el Hospital Vera Barros después de varios días internado en terapia intensiva, peleando contra las heridas que le dejó un vuelco sobre la Ruta Nacional 75, a la altura de Sanagasta.
El hecho ocurrió el martes 21 de octubre, cerca del mediodía. Su auto, un Chery QQ, perdió el control antes de llegar al puente Virgen India. El vehículo terminó dado vuelta sobre el asfalto. Las causas exactas todavía las está investigando la Justicia.
Los médicos del hospital de Sanagasta lo asistieron en el lugar y lo trasladaron de urgencia. Pero las lesiones eran demasiado graves. No resistió.
25 años. Una vida entera por delante.
Y acá viene la pregunta que no podemos esquivar: ¿cuántas veces más vamos a leer esta misma historia? Porque la Ruta 75 no es nueva, los accidentes en ese tramo tampoco son nuevos, y la sensación de que el tema vial sigue siendo el gran postergado de la agenda pública es cada vez más difícil de ignorar.
No se trata de buscar culpables antes de que la investigación hable. Se trata de entender que detrás de cada siniestro hay factores que pueden prevenirse: estado de las rutas, señalización, controles, educación vial. Y que cuando un pibe de 25 años muere en una ruta provincial, alguien tiene que dar explicaciones más allá del parte policial.
La familia de Herrera Romero está de duelo. Sanagasta también. Y nosotros, desde Chilecito, acompañamos ese dolor y nos preguntamos en voz alta: ¿qué falta para que la seguridad vial deje de ser promesa y se convierta en política real?
Esa conversación la tenemos que dar. Ahora.
