La Capital se prepara para el verano más difícil: incendios, tormentas y un municipio que trabaja antes de que sea tarde

Mientras buena parte de la ciudad dormía, Protección Ciudadana, Bomberos Voluntarios, Policía y brigadas forestales combatían un incendio en el predio privado camino a Juan Caro. El fuego se desató cerca de la una de la madrugada y recién pudo extinguirse pasadas las cuatro. No hubo que lamentar mayores consecuencias, pero el episodio vuelve a recordarnos algo que no debería sorprender a nadie: el verano llega con sus riesgos, y hay que estar listos.

El director de Protección Ciudadana del municipio capitalino, Guillermo Barrera, salió a dar la cara y a explicar con claridad qué está haciendo el municipio. Y eso, hay que decirlo, no es poca cosa.

El operativo del incendio mostró la coordinación que existe entre distintas áreas de emergencia trabajando las 24 horas, los 365 días del año. Ese engranaje funcionó. Pero Barrera también habló de algo que preocupa más a futuro: el fenómeno de El Niño y las tormentas intensas que podrían golpear fuerte entre diciembre y los primeros meses del año que viene.

“No vamos a tener lluvia recién hasta el 6 de diciembre”, aclaró el funcionario, y fue más directo: las precipitaciones complicadas vienen hacia fin de año y en enero y febrero. La advertencia está hecha. Ahora la pregunta es si la ciudad llega preparada.

El municipio ya arrancó con la limpieza de desagües, ríos y alcantarillas, y trabaja de manera especial en los puntos históricamente problemáticos: la avenida San Nicolás de Bari y la Ruta Nacional 38, zonas donde el agua siempre encuentra la manera de hacer daño. También hay un relevamiento del arbolado urbano, con podas de equilibrio y retiro de ejemplares que representan un peligro real, una tarea que viene desarrollándose hace más de 30 días.

Todo eso suma. Pero hay una parte que depende de nosotros: mantener limpios los desagües domiciliarios, no tirar basura que los tape, y tener a mano lo básico, botiquín, linterna, alimentos no perecederos, por si un corte de luz nos agarra desprevenidos.

La Ciudad se está preparando. La pregunta que vale hacerse es si cada vecino también lo está haciendo desde su vereda, literalmente.